La casta política
Domingo, 26 de noviembre de 2006Dando por hecho que la democracia, hoy por hoy, es el menos malo de los sistemas, es fácil llegar a la conclusión de que la democracia necesita de líderes fuertes, pero no al estilo de la oligarquía. No. Lo que necesita es de líderes pedagogos: por un lado, han de tener carisma, esa extraña cualidad de la personalidad, mezcla de ética y estética, que hace que nos sintamos atraídos por ellos y ellas cuando estamos cerca o los vemos u oímos; además, han de tener un instinto especial, hecho a base de experiencia, de mil problemas enfrentados y mejor o peor resueltos, que los hace identificar los principales conflictos y enfrentarse a ellos con determinación y audacia.
Pero, por otro lado, quizá más oculta, está la manera en que consiguen comunicarse con quienes los y las rodean: Sin necesidad de alzar la voz, con las palabras justas y la mezcla adecuada de emoción y serenidad que cada situación requiere; como queriendo dar a entender que comprenden perfectamente tu estado de ánimo ante la realidad o el conflicto que te toca vivir y te acompañan, enseñándote sin aspavientos cuál es la mejor opción.
No hay muchas personas con esta capacidad de liderazgo. Y muchas menos en el ámbito de la política. ¡Qué necesarias lo son siempre, y ahora! sigue …
