Upside down
Fantasía, aventuras. Pasable.

La idea original es curiosa, a saber: dos planetas idénticos que orbitan juntitos (y cuando digo juntos digo que puedes saltar del uno al otro), cada uno con su propio sistema gravitacional (sí, no nos pongamos tiquismiquis con el aspecto científico ) y sus propias leyes físicas (sin pasarse, las justitas para permitir el desarrollo del guión). Serían casi dos planetas reflejos sino fuese porque uno es el planeta rico donde se vive fetén y brilla el sol y el otro es un estercolero decadente. El planteamiento inicial resulta atractivo, no especialmente novedoso ( lo del niño-pobre/niña-rica debe proceder de Atapuerca ) pero simpático, y deja de contar. La película se vá vulgarizando conforme avanza y salvo por la posición geográfica y tridimensional de las sillas de las oficinas el resto resulta perfectamente habitual. Los habitantes de cada uno de los mundos tiene prohibido el transito entre ellos excepto a través de una mega-corporación que controla en exclusiva el movimiento de los habitantes hasta que dos adolescentes (niña rica y niño pobre) se enamoran.
Visualmente es muy llamativa aunque excesiva e innecesariamente sombría la película, casi al estilo “Dark City” lo cual no acompaña para nada a la historia.

Jack Reacher
Acción, thriller. Mala.

Parece que el esquema argumental de este tipo de películas sigue triunfando, solo hay que ver la saga Bourne (¿son 4 ó 5?), las últimas versiones de James Bond, las Misión imposible, etc… aquí viene otra dispuesta darle otro bocado al pastel mientras dure (sospecho que pocos bocados le va a meter).
El susodicho esquema es conocido: tipo extremadamente-megaduro, de mente privilegiada y fría con el corazón partío, gran amante y perro fiel.
¿ y porqué esto funciona en unas películas y no en otras? pues vaya usted a saber.
En esta desde luego buena parte del demérito lo tienen Tom Cruise SL. que viene a demostrar que para parecer un tipo rudo no basta con pararse un segundo delante de cámara con ceño fruncido (literal) ni decir frases tan rematadamente horteras que te obliguen a quitar la vista del televisor.

Aburre, lo cual dicho de una película de acción…


Los amantes pasajeros
Comedia, sátira. Buena.

La película es floja. El guión parece más un “boceto de” que algo acabado. La historia no es creíble y la trama no acaba de engancharte. Te acabas pasando la película esperando que empiece realmente la historia. La banda sonora, que en muchas de sus películas es también parte importante aquí apenas se limita a un solo tema, bueno pero breve. La crítica social/política es más obvia que otras películas de Almodovar pero se me antoja muy “correcta”, muy suave, muy poco incordiante. Un poco de más mala leche y con referencias más directas y menos disimuladas habrían sido de agradecer. Con la que está cayendo andarse con remilgos y cortesías excesivas está fuera de lugar, y si, por ejemplo, el avión hubiera decidido inaugurar el aeropuerto de Castellón lo deja niquelado.

Dicho esto ¿que queda? pues las siempre ingeniosas y disparatadas ocurrencias del director, muy en su línea habitual de retratos de personajes algo estrafalarios y exóticos pero que al final acaban siendo lo más normal del mundo y persiguiendo lo que cualquier hijo de vecino y por los actores que aguantan el peso de la película.
Lo hacen genial en calidad y en cantidad, porque si algo llama la atención ( y distrae ) es el fenomenal repertorio de estrellas que desfilan por la cinta en papeles de apenas 1 minuto y que no vuelves a verlos aparecer (lo cual, siendo muy comercial, descoloca ya uno acaba con la sensación de que le empiezan a contar muchas historias de las que sólo continúa una ¿pero que pasa con …?
Bueno, hay que verla porque con todo es de lo mejorcito que tenemos.

Trance
Thriller, acción. Pasable.

Esta es la típica película de las que me gusta llamar tramas-trampa, a saber: el nudo del guión se desarrolla usando un argumento oculto al espectador con lo que es imposible predecir nada de lo que va a ocurrir. Es decir, si los acontecimientos derivan por canales “normales” pues vale, pero si dan un giro brutal e inesperado, pues también vale porque con “ese recurso del guión” cualquier cosa es válida y por lo tanto es tan extremadamente fácil generar sorpresa como artificiosa.
No hay intriga, el director se podría sacar un orangután de la manga y seguiría siendo tan válido con si se saca un naipe. Algo parecido al argumento que tenía la ya mítica Matrix, muy fantástico, muy impredecible y muy ausente de intriga, ya que “el argumento” admitía que ocurra cualquier cosa.

La historia cuenta la peripecia de un tipo que durante un asalto a una galería de arte recibe un golpe que le provoca una amnesia que le impide recordar que hizo con el Goya robado. Aparece una psicóloga con habilidades para la hipnosis que tratará de hacerle recordar donde puso el cuadro… y alguna cosa más que seguro que sorprenderá.
Desde luego es hilo es impredecible y entretiene. Me gustó el final.

Dead man down
Thriller, acción. Buena.

Cuando leí el título de la película no pude evitar hacer el chistecillo de llamarla “el Demandao” y con el fotograma de un tipo cayendo desde lo alto de un edificio pues tampoco había que esforzarse mucho en hacer la guasa… así que puse la película en el pendrive con grandes dosis de guasa, pero mira, que resultó ser más interesante de lo que prometía.
La historia, de principio a fin no es ni remotamente original: mafias, personajes solitarios y asociales, un plan de venganza extrema y unos malos despiadados. El protagonista es un tipo arisco y solitario que conoce a una chica con la cara desfigurada (ligeramente) que como él trama una venganza. Los protagonistas hace migas, más por ella que por él, y acaban resolviendo un enredo mayor del que ellos calculaban iba a ser un ajuste de cuentas personal.

Inicialmente la película crea una situaciones poco creíbles y artificiales, pero se va solucionando conforme avanza y acaba con algo más de solidez que al principio. La trama se deja ver y seguir bien y tiene una generosa dosis de acción especialmente hacia el final.

The croods
Aventuras, infantil. Buena.

Una película para todos los públicos, es decir para lo críos, pero que pueden ver los adultos que los acompañan sin coger unas ganas insanas de afición al suicidio. Es una película rápida, divertida y sin grandes pretensiones ni grandes dosis de moralina (se agradece) que evita las incorrecciones documentales científico-paleontológicas simplemente inventándose el panorama prehistórico a su antojo y atendiendo a un preciosismo estético y poco más.
Técnicamente un 3D de calidad en el que más de uno verá sin la tecnología y la animación de Shrek. Una genuina película de verano de las que termina el patio de butacas aplaudiendo y lleno de coca-colas y palomitas.