Entrevista a Punset

9 de Noviembre, 2009

Simpatica entrevista a Eduard Punset en la revista Esquire:

Jamás olvides de dónde vienes. No conozco otro país como España –salvo, quizá, Corea del Sur– que haya pasado tan rápidamente, apenas tres décadas, de ser una economía agraria a una industrial. El famoso “milagro español”. Pienso en mi generación, la que ya tiene más de 70 años, y contemplo admirado el cambio tan gigantesco que hemos experimentado. Cuando yo era chaval, todos llevábamos unas aubarcas [sandalias típicas de la zona mediterránea] hechas de viejos neumáticos de coche; íbamos con ellas por los caminos polvorientos del pueblo, las metías en el río, nunca te las
quitabas… Hoy, somos capaces de volar hasta Nueva York para comprarnos unas camisas en las rebajas de Banana Republic. Esto es fantástico, pero conviene no olvidar de dónde venimos.

Mi padre fue médico rural de la Cataluña profunda. Toda mi infancia la relaciono con ese pequeño universo. Recuerdo perfectamente ir a cazar perdices; hacíamos unos silbidos [Punset se lleva las manos a la boca e imita cómo hacerlo] y luego las perseguíamos hasta agotarlas. Una vez que las capturabas, tenías que domesticarlas y darlas de comer. El chaval que conseguía hacerlo mejor se convertía en el más importante del pueblo. Supongo que era el equivalente de entonces a batir
hoy un gran récord con la PlayStation.

Recuerdo mucho mejor mi niñez que lo que hice el mes pasado. La culpa es de la proteína que asienta en la memoria los recuerdos de largo recorrido; para hacerlo, nos obliga a olvidar otros más recientes.

Los humanos llevamos el humor en los genes. Es una de nuestras emociones básicas y universales. Es curioso, porque la risa está muy relacionada con lo inesperado. Lo que nos hace gracia, casi siempre, viene provocado por una sensación de sorpresa. Es un fenómeno neurológico que está muy poco estudiado y que, sin embargo, resulta fascinante por su carácter efímero (si no lo fuera, ya no sería una sorpresa).

No paro de viajar. Siempre estoy de aquí para allá. Un amigo mío, ya fallecido por desgracia, compañero –o camarada como se decía entonces– de los años del PCE (nunca aceptó muy bien, por cierto, que yo me saliera del Partido) solía decir sobre mí: “Eduard sabe muy bien adónde va y de dónde viene, pero no tiene ni idea de dónde está” [risas].

En 1959 [Punset tenía entonces 23 años], la policía me detuvo por repartir octavillas en favor de un homenaje a un científico catalán republicano. Me tuve que exiliar ocho años. Me hicieron prófugo y me condenaron a ser preso en un navío militar, una cosa de locos. Por fortuna, pude arreglar los papeles y regresé –una vez hecha la mili, claro– a mi país. Sin embargo, me volví a escapar enseguida, no soportaba estar aquí.

Aqui podeis leer la entrevista completa para la revista Esquire. Visto en el blog de Punset.

80 tacos

1 de Noviembre, 2009

Antonio y yoOchenta son los años que cumplimos mañana mi mellizo Antonio y yo (40 más 40, claro).
Hay quien dice que entre una pareja de mellizos o gemelos existen lazos especiales: una conexión entre los estados de ánimo unas veces; gustos similares; compartición (palabro que no existe) de inquietudes; etc. Puede ser. Algunos de esos lazos puedo dar fé de que existen entre Antonio y yo, y algunos poco “científicos”. Pero con el tiempo he descubierto coincidencias similares con otros hermanos y amigos. Así que…
Es cierto que la relación con Antonio siempre ha sido especial, fundamentalmente porque es con el hermano que más recuerdos tengo. Dejo aquí, para la posteridad, una breve muestra de ello, a modo de particular homenaje: sigue …

El Gran Wyoming

25 de Octubre, 2009

José Miguel MonzónSiempre me ha gustado el Wyoming.
Lo primero que supe de su existencia fue a través de unas canciones de su grupo “Paracelso” que, si no recuerdo mal, mi hermano Alberto metió en casa.
Un día, pasados los años, lo vi en la tele, no recuerdo bien si en una película o en un programa, de invitado. Su personaje, sarcástico, mordaz, soberbio, ya estaba modelado y definido. Tengo la impresión de que en treinta años no ha tenido que modificar ni un solo aspecto de su personalidad. El Gran Wyoming tiene vida propia, al margen, seguro, de la de José Miguel Monzón.
Desde que entró en la tele lo he seguido por todos los programas que he podido. Hasta por “La Azotea”. Y eso que sigue …

Benedetti

19 de Mayo, 2009

Buscando otras cosas llego a esta página, y a esta simpática entrevista de 4 minutitos a Mario Benedetti.
Vaya año malo que llevamos…

De isla en isla

1 de Mayo, 2009

A Javier Ortiz lo he querido como se quiere a un buen amigo. Me consta que se asomó a este Cuaderno de Campo en numerosas ocasiones, aunque solo dejara constancia de ello una sola vez, que yo sepa. De lo que estoy seguro es de que nos guardábamos mutua simpatía, aunque no nos hayamos conocido en persona. Mil gracias le sean dadas de nuevo a la internet por ello.
Algo de flashback, por si la memoria me falla más adelante:
A finales del año 1999 sigue …

Tres, serán tres…

25 de Diciembre, 2008

Si todo va como tiene que ir, en verano Mercedes, nuestros dos hijos (Nerea y Miguel) y yo formaremos familia numerosa: Mercedes dará a luz por tercera vez. Tras los primeros días de nerviosismo, una vez confirmadas las sospechas, toca empezar a replantear diferentes aspectos de la vida en familia y plantear algunos nuevos.
Medio en broma medio en serio, le digo a Mercedes que tenemos que hacer un PCC y un PEC -siglas por las que en el argot educativo se conoce al Proyecto Curricular de Centro (lo que podría ser el programa político que un centro educativo quiere realizar) y al Proyecto Educativo de Centro (lo que sería el documento que explica para qué y por qué se quiere realizar éste u otro PCC; sería como el “ideario” del centro). Y es que hay que ponerse de acuerdo en casi todo lo que compete a la educación de las personas. Sobre todo para ahorrar esfuerzos innecesarios, ser más consistente con los principios educativos que pretendemos y evitarles a los críos dolores (físicos, morales, etc) innecesarios.
También tenemos que abordar la compra de un nuevo vehículo (el Clio se queda corto) y la adaptación de la habitación “de la plancha” a dormitorio infantil.
Pero estos asuntos económicos no me interesan tanto por ahora como los otros. El hecho de ponernos seguir poniéndonos de acuerdo, Mercedes y yo, en aspectos de la educación de los críos, que pueden parecer triviales a primera vista pero que no lo son. Muchos educadores (padres y maestros) se las suelen apañar como mejor pueden, sin contar con nadie. Es un error. Ponerse de acuerdo los involucrados en la crianza, en cuantos más aspectos mejor, evita numerosos quebraderos de cabeza futuros. Esto obliga a buscar momentos de diálogo en los que apuntalar decisiones correctas, desprenderse de los errores, idear alternativas, etc. Esto es lo que pretendo plantear aquí a partir de ahora, y espero colaboraciones que nos ayuden a aclarar muchas incógnitas que aún quedan por resolver en el sinuoso y fantástico mundo de la crianza.

Reconozco que todo el asunto Obama me ha pasado y me pasa sin pena ni gloria por delante de las narices sin inmutarme. Toda esta campaña mediatica que hemos sufrido hasta hace bien poco no hace sino cementar mi descrédito y hastío hacia todo lo que venga de la capital del imperio. Me aburren, y como ya he dicho en otras ocasiones perdieron hace mucho cualquier tipo de confianza que tuviera ó pudiera llegar a tener para con su política exterior (para el resto de políticas ya habrá quien las sufra, que yo ya tengo mi dosis casera).
Por esto, artículos como el que hoy firma Leo Bassi resultan ligeramente reconfortantes, ¿realmente vá a cambiar algo?, me cuesta creerlo, pero…

Cuando todavía no existían los ultraconservadores o los neoconservadores y los Republicanos representaban un partido conservador tradicional en favor del mercado libre, este ministerio era un lugar tranquilo que no se hacia notar mucho. La principal diferencia entre los partidos en temas de salud era sobre la financiación pública o privada, lo demás se dejaba a los médicos. Sin embargo, con la mutación ideológica de la derecha que se ha convertido en un partido de delirantes, elegidos por Dios para preparar la vuelta del Mesías, el benigno HHS se transforma, de un día a otro, en un centro estratégico de lucha para salvar la civilización de todos los males y su ministro, en Gran Inquisidor encargado de desenmascarar a los siervos del demonio.
Las repercusiones se hacen sentir inmediatamente. Campañas por la abstinencia sexual, descalificación de los investigadores que trabajan con células madres, estudios del valor terapéutico de la oración en grupo y otras chorradas pagadas por el contribuyente… A nivel internacional, los EEUU, junto al lado del Vaticano y los países Islámicos, están solos en su oposición a la distribución de condones en Africa. Basta ver la actual pagina web del ministerio para darse cuenta de la ideología que se había colado ahí. (www.hhs.gov)
A primera vista, todo parece en orden, pero si miras con más atención ves que en la sección planificación familiar para adolescentes hablan solo de becas y ayudas para la natalidad… De preservativos ¡nada! Hay servicios, también, que ofrecen consejos para mantener la castidad hasta el matrimonio.
Si ciertas cosas son parecidas con el estilo de prestaciones que ofrecen la Comunidad de Madrid de Esperanza Aguirre, con manuales extremamente conservadores que se cuelan en los hospitales y se dan a los pacientes, las similitudes no son casuales. Hay detrás de todo eso una visión del mundo, una mentalidad que tiene una misma referencia filosófica y basta leer los cursos de “Humanidades” de la San Pablo CEU o de la Francisco de Vitoria y echar un vistazo a los argumentos que justifican la objeción a la EpC, para saber de qué va.
Eso es lo que Obama acaba de echar del ministerio por la salud. Un acto decisivo que significa un cambio de época.

Leo Bassi
Daschle, ministro de la salud de Obama:Un poderoso golpe al Vaticano

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