Estoy en un cyber en el aeropuerto de Quito, en unas horas sale nuestro avión hacia Barajas y después a San Javier/Murcia. Todavía nos quedan 20 horas de viaje por delante y veo por la webcam de casa que en Cartagena hace frío y llueve. No sé que cara se nos va a poner cuando lleguemos. Ayer estábamos en la Amazonía lloviendo y viendo pájaros tropicales y monos, esta mañana en Lago Agrio que está en plena ola de calor ( 36º C ) y ahora en Quito, nublado y con frío.
No se que cara se me pondrá, pero apuesto que no va a ser de alegría. Amazonía ecuatoriana

Bueno, lo hemos pasado fantásticamente bien. Nos ha ido de lujo. Ahora toca digerir poco a poco tantas experiencias nuevas, imágenes, vídeos, comidas y bebidas, gente, costumbres. Galápagos es de fábula, la selva de Cuyabeno es increíble.
El contraste no podía ser más fuerte. En apenas un día pasamos de la aridez (ya veréis que no es para tanto) de las islas Galápagos a la abundancia superlativa de flora/fauna de la selva, de donde los animales conviven contigo y está prohibido alimentalos a donde los animales se hacen invisibles y es imposible mantener contacto visual con ellos más de unos segundos, de las rocas cocidas al sol en permanente sequía al bosque inundado, del volcán todavía humeante a la inmensa llanura de suelo vegetal y lodos.
Si Galápagos era la catedral de las ciencias biológicas, la selva amazónica es sin duda la graduación cum laude de las ciencias biológicas. Que exageración de formas de vida amontonadas unas sobre otras a la búsqueda de un poco de sol.
Ranita arborícola en el paseo nocturno

Al final fuimos los únicos que tomamos Malarone (profilaxis anti-malaria), aquí nadie lo toma, solo (nos dicen los guias) los ingleses y los españoles. Creo que interrumpiré antes de tiempo las 7 pastillas que todavía nos quedan por tomar.
Tampoco hay café. Bueno, corrijo. Sí, hay café, y es espantosamente malo. Es increíble que un país lleno de cafetales no tome apenas café y cuando lo hace tome “esa cosa“: agua caliente con Nescafe (y si es Nescafe ya podéis daros con un canto en los dientes porqué probé uno local hace 10 días que todavía estoy sacándome trocitos de entre los dientes).
Pero bueno, no adelantemos acontecimientos, ya iré en los próximos días descubriendo lo que hemos visto, recomendando lugares y contando curiosidades, y algún accidente sin consecuencias.