Atención
Lo de fotografiar con el tele (200mm) de noche, a plena oscuridad, está siendo todo un reto nuevo. Aquí no hay pre-enfoque ni barrera que valga, la profundidad de campo es muy baja y el animal se mueve, no para quieto, está muy cerca y hay tan poca luz que mirando por el visor es difícil percibir siquiera ver si el foco está en el bigote o en el lomo.
La ventaja frente a mecanismos automáticos es evidente: no hay que hacer miles de fotos y cruzar los dedos para que de cada 300 fotos valga 1 o para que duren las baterías, no hay que “adivinar” lo que va a hacer el animal e instalar la cámara con horas de antelación, ni siquiera hay problemas con los petirrojos o los lirones curiosos. Podemos seguir al animal y esperar el momento para hacer la foto e incluso predecir movimientos ó “posturas” que nos gusten. Además como hay algo de luz las pupilas se contraen y la cara no nos resulta tan extraña como cuando los fotografiamos en plena oscuridad con las pupilas completamente dilatadas.