Los primeros años que tuve el kayak (allá por 2003/2004) pasé una buena temporada como pescador al curricán. Mi primera captura fue un Jurel de buen tamaño, y en ese mismo momento empezó la cuenta atrás para que abandonase la pesca. Para quien no lo sepa, un Jurel, cuando agoniza, chilla!!, produce unos grititos agudos al tiempo que se sacude, que si te pillan así, en silencio, en medio del mar, con un pez en el tambucho emitiendo chillidos … demasiado para mí, no me gusta tanto la pesca ni el pescado.

Pero bueno, independientemente de mi poca sangre cazadora, es una actividad esta de la pesca al curricán en kayak que bien desarrollada es deportiva, limpia y sostenible.

El sábado pasado dedicaron en Jara y Sedal el programa a la pesca en curricán en kayak (avanzad si queréis hasta el minuto 7:50 en que empiezan a navegar)



Para los más nuevos diré que la pesca al curricán consiste en atrapar peces mediante el engaño tratando de provocar el ataque sobre un señuelo que es arrastrado de forma continua desde una embarcación.
La parte deportiva y que hace esta técnica de pesca más meritoria (o no) son:

  • El movimiento de la embarcación es completamente “animal” y autónomo, sin motor o vela. Te mueves por tí mismo y debes hacerlo a cierta velocidad velocidad para que la pesca (sobre todo la “gorda”) se sienta atraída. 4 ó 5 nudos por hora es una buena velocidad y que muchos piragüistas novatos calificarían de “ir a toda leche“.
  • Se usan señuelos artificiales, no peces vivos/muertos (que además está prohibido en España). Este punto es fundamental ya que aquí entra en juego toda la pericia y conocimientos del pescador para escoger el tipo de “rapala” adecuado para la especia que se pretende cazar, la selección optima del tamaño, forma y color ideal para la condiciones de pesca, cuanto plomar el señuelo para que vaya al fondo ó media agua, conocer los fondos marinos y especies sobre las que va a pasar, etc…
  • Como además no se usan peces vivos/muertos ni brumeo (comida y aceites en una bolsa/red que sirven de atrayentes) se añade una dificultad extra de que se obvia uno de los sentidos más desarrollados en muchos peces depredadores como es el olfato.
  • Además, al contrario de la caza, la pesca permite una buena selección de las piezas que se atrapan ya que (salvo accidentes) la captura no produce la muerte de la presa. Se pueden discriminar perfectamente las especies atrapadas y sus tamaños sin apenas alterar el ecosistema y daños mínimos a la captura.
    Creo que la ocasión en que atrapé más peces fue un día que salí con 2 obladas y 1 espetón. Salir con las manos vacías es lo más normal, ó pescar 1/2 y soltarlos esperando coger otro de mayor tamaño que nunca llega