Lunes, 25 de abril de 2016 (Antes de antes de ayer)

Comparto este texto con Vds. (la izquierda magufa y los escépticos de derechas) y así de alguna manera lo hago mio sobre un tema en que en muchas ocasiones he pensado en escribir sin hacerlo.

El texto original está aquí y lo firma Darwin Palermo. Léanlo es muy recomendable:

Conozco a algunas personas convencidas de las bondades de la homeopatía, la eficacia del Reiki y la inutilidad de las vacunas. A unas pocas las considero inteligentes y sensatas y aprecio sus opiniones en terrenos alejados de la tecnociencia. A otras… dejémoslo en que no. En cualquier caso, tengo por norma no discutir nunca sobre las pseudociencias con sus partidarios. La mayor parte de los cambios de opinión en este terreno son el resultado de experiencias personales, no de argumentaciones convincentes. Cuando un tratamiento alternativo convierte una enfermedad generalmente inocua en una patología potencialmente mortal, uno se vuelve más receptivo a los protocolos clínicos y a su fundamentación científica.

Los partidarios de los saberes alternativos sobrestiman el disenso en las ciencias, infravaloran el saber acumulado y sienten una gran aversión a la incertidumbre. No obstante, intento mostrarme respetuoso con las elecciones personales autodestructivas, estén o no basadas en el autoengaño. Lo digo sin mucha ironía. No creo que tengamos ninguna obligación de optar por una vida sana, prolongada, razonable y poco dolorosa. En general, los partidarios de la aromaterapia me resultan menos molestos que los adictos al crack, por no hablar de los aficionados a los coches de gran cilindrada. Que los defensores de las “hipótesis disidentes” del VIH puedan difundir sus doctrinas mientras los traficantes de heroína se pudren en la cárcel saca a la luz un inquietante grado de incoherencia en nuestra legislación. Pero ese es otro asunto.

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Martes, 19 de abril de 2016 (Hace 9 dias)

Terminé la versión de este blog para dispositivos móviles. Ya existía, pero tenía pendiente arreglar algunos fallos y añadir mejoras. Ahora está diferente, pendiente de añadir mejoras y arreglar fallos.
Si vais con el navegador a http://www.trebol-a.com desde un teléfono móvil o tablet deberíais notar la diferencia. También es visitable la nueva web desde http://m.trebol-a.com

Jueves, 7 de abril de 2016 (Hace más de 2 semanas)

Tremendo este Algarrobo con casi sólo una rama.
Pero tan grande esta que tiene que la mantiene acostada en el suelo, casi independizándose por su cuenta y tan grande solo la rama como la mayoría de los árboles que tiene cerca.

Algarrobo monotemáticoAlgarrobo monotemático

Lunes, 21 de marzo de 2016 (Hace más de 1 mes)

A este zorro no lo seguía sino que me viene siguiendo él a mi. Las primeras grabaciones las hice hacia Junio/2015 y por entonces ya estaba tuerto pero conservaba las dos orejas intactas. Suele moverse junto con su pareja, pero aquella es mucho más desconfiada por eso probablemente mantiene intactas las dos orejas, los dos ojos y también pilla mucha menos comida.
Lo llamaba “el indio” porque cuando se paraba delante de la cámara parecía con las orejas estar saludandome como un idem.

Ahora resulta que no es “indio” sino “india“, y está preñada. Lleva sin aparecer por las cámaras casi 7 días, casi seguro que ya ha parido. Estamos en primavera.

Lunes, 14 de marzo de 2016 (Hace más de 1 mes)

Un viejo conocido: Venga que esta es fácil.
Precisamente hace unos días me preguntaba un amigo si los había oído alguna vez que él estaba encantado pudiéndolos oír por su casa campo en Peñas Blancas. Y dicho y hecho, dos días más tarde puedo grabar esto por La Muela. Estoy en un 90% convencido de la autoría de las voces, pero si alguien tiene alguna sugerencia soy todo oídos.
Y hablando de oídos, no subáis mucho el volumen que se viene acercando y se le llega a oír bastante bien hasta que me descubre y se calla como diciendo “Uy!! mierd…. “.



Nuevo desconocido. Esta otra voz en cambio si que es un sondeo a ver si alguien la reconoce. Algunos datos.
Como siempre está grabada en La Muela, en Enero, sobre las 4:30 de la mañana, en una zona de pinar con cultivos de almendros y casas de campo deshabitadas. El audio original es más largo, lo he editado porque entre voz y voz pasan 30-40 segundos y entonces la grabación final se hacía muy larga y pesada. Imaginadlo más pausado en el tiempo.
En la grabación original se le oye inicialmente lejos pero se va acercando (el animal vuela de noche), hasta que como en el audio anterior me descubre y se guarda silencio. A esta si que hay que darle un poco de volumen a los altavoces.
¿alguna idea?

Jueves, 10 de marzo de 2016 (Hace más de 1 mes)

La rata de campo o rata negra (Rattus rattus frugivorus) no es negra, al menos por estas latitudes no es ni siquiera oscura, es más bien clara, de color ceniza y con un capirote ocre-anaranjado (apreciable sólo con buena luz). Al contrario de la mucho más conocida y aborrecida Rata de alcantarilla o rata gris (Rattus novergicus) la rata negra habita hoy en día zonas silvestres completamente desvinculadas de la presencia humana. En la Sierra de La Muela de Cartagena tienen especial predilección por los grandes palmitales remotos de los que alimentan buena parte del año y zonas de muy densa vegetación por donde se desplazan trepando.
Son relativamente fáciles de descubrir entre los arbustos moviéndose en parejas, porque aunque habiten zonas remotas y aisladas se confían con rapidez y no se lo piensan mucho ante un plato de comida gratis.

Son fáciles de distinguir de las ratas grises. Son más pequeñas, a medio camino entre un ratón de campo y un rata, más vivarachas, ágiles y preferiblemente trepadoras. Las orejas son más grandes y perfectamente visibles al igual que la cola que es más larga que el conjunto cabeza/cuerpo (en la rata gris es más corta).

Hace no demasiados años eran la especie de rata predominante en España y Europa, pero hacia finales del siglo XVIII la llegada desde China de la rata gris, mucho más agresiva y dependiente de las poblaciones humanas, fue expulsando y relegando a las ratas de campo hacia zonas agrícolas y silvestres donde actualmente se encuentra.
Este episodio de la “expulsión hacia el campo” de las ratas negras por las ratas grises lo narra de fábula Selma Lagerloff en su libro El maravillo viaje del pequeño Nils Holgersson en el capítulo titulado “La vieja casa de Glimminge

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