GeraniosDice Omar Khayyan:

«¿Temes lo que puede traerte
el mañana?
No te adhieras a nada,
no interrogues a los libros ni a tu prójimo.
Ten confianza; de otro modo,
el infortunio no dejará de justificar tus aprehensiones.

No te preocupes por el ayer:
ha pasado…
No te angusties por el mañana:
aún no llega…
Vive, pues, sin nostalgia ni esperanza:
tu única posesión es el instante.»


Con esta premisa en mente (siempre que puedo y desde que me levanto hasta que me acuesto), me he comprado dos oréganos y el geranio de la foto.
La verdad es que iba dispuesto a comprarme un heliotropo, que es una planta que siempre me ha gustado. Pero no les quedaban. Además, el del vivero me dijo que es una planta delicada porque en cuanto hace un poco de frío se muere. Creo, no obstante, que seguiré buscándola porque aunque mi jardín está un poco expuesto por caer en la esquina de una loma, le tengo guardado un rincón donde siempre da el sol.
A ver si me aguantan los oréganos, que en agosto compré otros dos y -mecagoenlaleche- con las prisas por verlos crecer en el sitio que les tenía guardado me los cargué. Es que el verano aquí es criminal y parece que no me entero.
El geranio es una planta preciosa y muy agradecida. Requiere sus cuidados, como todas. Lo peor que le puede pasar a un geranio es que se infecte de un escarabajo que le llaman “taladro” que pone los huevos en el tronco y ramas del geranio, y las larvas lo dejan hueco, con lo que deja de florecer y acaba secándose. Este año lo voy a dejar sin tocar, pero el que viene le voy a sacar esquejes de tallo y de hoja.
Ver crecer una planta es como ver crecer un hijo. Por eso, cuando podais, daos una vuelta por un vivero, como si de un hospital infantil se tratara, con niños y niñas esperando ser adoptadas por cualquiera que pase a verlos, y os aseguro que apadrinareis a más de uno.
Luego, cuando hayais colocado la planta en un tiesto de vuestro gusto, agarrar una copa de vino, y leer unos versos de la Rubaiyat. Y la percepción del mundo, sin nostalgia ni esperanza, cambia por unos instantes.