martes, 4 de septiembre de 2012 (Hace 77 dias)

Tengo que reconocer que este domingo salí a bucear por El Portús algo más motivado de lo habitual después de que Copépodo nos dijera que había fotografíado un nudibranquio en La Azohía en una ubicación que le había comentado yo, que no he visto todavía ninguno. Y vaya, hubo suerte.
Ver un nudibranquio en buceando en apnea es complicado, pero ver un Caballito de mar (Hippocampus gutulattus) es, tristemente, mucho más raro.

     
  Caballito de mar I  
  Caballito de mar I  

Recuerdo que en las casas del Mar Menor hace años era costumbre común colgar de pequeñas puas en la fachada uno o más caballitos secados al sol, que quedaban ahí perpetuamente decorando la casa junto con alguna estrella de mar que algún día fue roja.

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sábado, 25 de agosto de 2012 (Hace 87 dias)

Las Podas (Bothus podas) es un pececillo de los que comunmente llamamos “lenguados“. Es una especie relativamente común y fácil de observar en las praderas de arena y gravilla fina. En playas muy tranquilas y poco transitadas es posible verlas muy cerca de la orilla.

     
  Podas I  
  Podas I  

Ignoro si hay alguna leyenda creacionista en la que aparezcan las Podas, pero si las hubiera casi con seguridad tendría lugar una escena en que un pececillo de indescriptible belleza es pisado por el enorme pie de un gigante borracho y fruto de ese brutal aplastamiento aparecieron las Podas. Sigue leyendo…

sábado, 21 de julio de 2012 (Hace 122 dias)

La otra mañana nos fuimos a probar de nuevo el flash submarino.
Sí, lo sé, este flash es una esclavitud (< - chiste fotográfico), pero estaba yo poco conforme con ese testeo del otro día in the waterline, así es que, sacrificado que es uno, nos hemos ido con las botellas al Portús. Una hora y cuarto bajo el agua está mejor que bien para ser mi cuarta-quinta inmersión.

     
  Mero al acecho  
  Mero al acecho  

Cuando Paco/Iratxe cerraron el club de buceo les compramos dos botellas, teniendo todo el resto del equipo y saliendo a bucear de costa el coste de las inmersión es ridículo: 1€ por botella recargarla en Decathlon (7-15 en clubs y otros centros especializados. Sí, 10 ó más, luego que venga la cámara de comercio a cantarme milongas de apoyo al pequeño comercio). Sigue leyendo…

martes, 23 de agosto de 2011 (Hace 90 dias)

Cuando salíamos a pescar con el Kayak (ahora apenas pescamos ya al curricán) recuerdo alguna ocasión en que limpiando algún Espetón le extraiamos la vejiga natatoria. Es un órgano realmente curioso.

La vejiga natatoria es, literalmente, una bolsa llena de aire, como de plástico al tacto, alargada y situada bajo la protección de la espina. Muy elástica y resistente (puedes jugar con ella entre los dedos que no se desinfla fácilmente) es el órgano encargado de gestionar la flotabilidad de los peces que mediante presión muscular la “desinflan” ó la “inflan” a partir de gases producidos en el torrente sanguíneo. Cuando un pez, en un acuario, pierde la vejiga natatoria (normalmente por enfermedad) aparece posado en el suelo, quietos o moviéndose torpemente como a saltos. Cuando eso ocurre el pez tiene las horas contadas.

     
  Rascasio © Merche Sanz  
  Rascasio © Merche Sanz  

Claro que tambien hay ocasiones en que la vejiga natatoria es un incordio. Por ejemplo si eres una Rascasa ó un Blénido y aspiras a vivir agarrado a una roca flotar te sirve de bien poco. Estos dos peces han perdido por completo la vejiga natatoria, si se les tira al agua se hunden como un plomo. Los Blénidos incluso han cambiado las escamas por una piel mucosa y resbaladiza (de ahí el nombre de “Babosas“) y han transformado las aletas pectorales a unos rudimentarios deditos con los que se agarran al suelo.

     
  Blénido  
  Blénido  

Pulsa aquí para reemplazar la foto del Blénido por un vídeo con Rascasas.

También, si es usted un fotógrafo con intenciones de retratar alguno de los anteriores una vejiga natatoria para personas, o lo que los buzos comúnmente llaman “chaleco de buceo“, puede llegar a ser una verdadera tortura. Para alguna de las fotografías de aquí arriba, y desesperado como estaba por ser incapaz de quedarme quieto en el sitio (sin que me arrastrase la corriente) opte por desinflar considerablemente mi “chaleco-vejiga” para que el cinturón de plomos hiciese su trabajo y yo lograse mantenerme quieto en el sitio, al menos un instante en el que hacer una foto.

Luego me costaría lo mio “remontar el vuelo“, reinflar el chaleco-vejiga, y maldecir a las cuatro corrientes: lo de ser liviano como una pluma debajo del agua es un auténtico coñazo!

domingo, 7 de agosto de 2011 (Hace 106 dias)